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huevoDicen que los hermanos son tus primeros mejores amigos. En el caso de Morris, él, además, sentía la responsabilidad de cuidar de su hermanito pequeño, mientras su madre salía a buscar trabajo, aunque eso significara quedarse con hambre.

 

Morris de 11 años, recuerda el día que su madre salió a buscar trabajo. Ella lo dejó a cargo de su hermano menor. Ambos tenían hambre y Morris empezó a buscar comida, pero no encontró mucho.

Morris, "Ese días nos levantamos y no teníamos nada que comer, solo había un huevo para el desayuno, y yo se lo cociné a mi hermano y era el único que estaba, y como yo sabía que no iba a alcanzar para los dos, dejé que se lo comiera él aunque, a mi me habían dado muchas ganas de haberlo probado, pero preferí que se lo comiera él en vez de mi".

Morris esperó a que su mamá regresara a la casa con la esperanza de que iba a traer comida. Cuando la vio, corrió a saludarla con un fuerte abrazo y una pregunta.

Morris, "Yo corrí donde mi mamá a preguntarle si había conseguido trabajo y me dijo que no, y le pregunté que si había traído algo de comida y me dijo que tampoco. Fue el día que más hambre tuve y fue muy triste pero no había nada más que hacer".

Alba, la mamá de Morris, es viuda y ha tenido problemas para encontrar trabajo. Ella lava platos, plancha y limpia casas, pero esos trabajos son temporales. Cuando labora, ella gana $6 al día, sin embargo, pueden pasar semanas sin encontrar empleo.

Morris, "Yo vi llorando a mi mamá, me sentí muy mal y fui y yo le dije que Dios nos iba a ayudar, que no se preocupara que mañana le podía dar la oportunidad de hallar un trabajo para que podamos salir adelante".

Alba, "No ha sido fácil. Yo al principio decía cuando me había pasado todo eso Dios mío ¿Qué voy a hacer, no tengo un trabajo, como voy a sacar adelante a mis hijos, porqué esta prueba tan dura?"

Esa noche, Morris oró de nuevo y le pidió a Dios que los ayudara.

"Fui con Dios y le pedí para que le diera un trabajo a mi mamá, para que podamos salir adelante y nunca nos falte la comida".

"Un trabajo digno, para poder salir adelante".

Días después, alguien le dijo a Operación Bendición las luchas que esta familia enfrentaba.

Cuando les visitamos lo primero que les llevamos fue comida para que pudieran cubrir su necesidad inmediata.

Alba, "Cuando llegaron y me dicen: Niña Alba ¿Qué dice? ¿Qué siente? Pues me siento muy contenta y agradecida. Si tenía un sueño de tener un negocio".

Una semana después, Operación Bendición regresó a su casa con un carrito para preparar comida rápida. También le llevamos un tanque de gas y todo lo necesario para preparar y vender perros calientes. Una de las comidas favoritas de El Salvador.

"Cuando llegaron yo me sentía nerviosa porque comenzaron a bajarnos las cosas y vi que todo, no nos hacía falta nada".

Morris, "Que Diosito nos dio una bendición más. Me sentí contento, muy contento. Que vamos a poder salir adelante, gracias a Dios".

A tan solo pocos meses de estar en el negocio, Alba está haciendo $12 dólares al día y ya agregó a su menú hamburguesas.

Alba, "Y así es como vamos metiendo más productos y vamos mejorando y la gente siempre pidiéndonos y estan muy contenta con lo que nosotros estamos ofreciendo, están muy contenta con nuestros productos, y la clientela va creciendo cada día más y mejorando nuestro bienestar económico".

Y lo mejor de todo es que ahora hay suficiente alimento para que Alba y sus hijos coman bien.

"Gracias Operación Bendición por el carrito, por ayudarle a mi mamá y por todas las bendiciones que nos dan".

Alba, "Gracias a Operación Bendición por todo lo que nos han ayudado y que Dios los bendiga".

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