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¿Crees que sea posible perdonar la infidelidad? Lucila de Medina, en Ecuador, tuvo que hacerse esa pregunta cuando descubrió que su esposo se había involucrado con otra mujer. Su matrimonio tambaleaba, su esperanza estaba casi perdida, pero encontró la respuesta justo a tiempo.
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Luego de cuatro años Funky regresa no solamente con disco nuevo, “Reset” sino con un libro. Disfruta de la entrevista que le realizamos en el Club 700 Hoy.
En nuestra sociedad moderna, los centros comerciales parecen haberse convertido en los lugares preferidos de entretenimiento de las personas. Pero aun así, los mercados se resisten a morir y ofrecen muchas opciones para pasar un buen rato.
Convierta sus ídolos en polvo
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¿Crees que sea posible perdonar la infidelidad? Lucila de Medina, en Ecuador, tuvo que hacerse esa pregunta cuando descubrió que su esposo se había involucrado con otra mujer. Su matrimonio tambaleaba, su esperanza estaba casi perdida, pero encontró la respuesta justo a tiempo.
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Luego de cuatro años Funky regresa no solamente con disco nuevo, “Reset” sino con un libro. Disfruta de la entrevista que le realizamos en el Club 700 Hoy.
En nuestra sociedad moderna, los centros comerciales parecen haberse convertido en los lugares preferidos de entretenimiento de las personas. Pero aun así, los mercados se resisten a morir y ofrecen muchas opciones para pasar un buen rato.
Muchas veces Jesús habló en parábolas para enseñarles a sus seguidores sobre la forma en que Dios nos ve y cómo debemos vivir. También reveló visiones y sueños a fuertes creyentes para advertirles o alertarles.
De la misma forma, Dios a veces ilustra un punto sobre sus caminos o el estado espiritual de alguien basado en la experiencia propia. Sentada en la iglesia, sentí que el Espíritu Santo me recordó una reciente visita al museo, donde vi una estatua de oro que adoraba la diosa griega Atenea. En eso empecé a aprender una lección de mi Padre.
Muchas veces permitimos que “ídolos” reemplacen a Dios en nuestros corazones. En lugar de honrar al Señor con nuestra energía, deseos y tiempo, nos invertimos en sueños vacíos y placeres pasajeros. Cada cultura también ha creado ídolos que muchos creyentes glorifican. Para algunos, por ejemplo, el “Sueño Americano” se ha vuelto un ideal peligroso cuando consume nuestras vidas. Nos dejamos llevar por el deseo de obtener más riqueza para encontrar la satisfacción. Tanto los hombres como las mujeres se dan de sí mismos para adquirir “poder” en el mercado comercial. Nos alimentamos de orgullo propio, en su mayoría avaricia, glotonería, lujuria y odio. Construimos esos ídolos porque nos sentimos cómodos en esa avaricia, encontramos seguridad en nuestras posesiones e incluso poder al juzgarnos.
Es vital para nuestra fe que obedezcamos los mandamientos que Dios le dio a Moisés en el Monte Sinaí. Los primeros dos mandamientos hablan directamente a nuestra tendencia como personas imperfectas a alejarnos de nuestro salvador:
“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos” – Éxodo 20:3-6 (versión Reina Valera 95).
Dios está celoso por nuestra atención. Él no quiere la mitad de tu corazón, sino todo.
Nuestros pecados y falsos sentidos de seguridad no nos traen alivio. Como indica Habacuc 2:18, las esculturas son imágenes mudas. Ellos no pueden hacer nada por nosotros (Salmos 115:4-7). Son sólo una distracción del verdadero Dios.
Dios nos puede perdonar de la idolatría. Su misericordia borra los errores que he cometido: “Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
Tome la mano de gracia de Dios y permítale convertir esos dioses que ha estado adorando en polvo.
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