Viviendo en paz
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- La buena salud de Michel
- Superando el pensamiento salvaje
Norma Castellanos vivió una infancia marcada por el abandono y la desolación. Esto la llevó a crisis depresivas y un descuido de su propia vida y autoestima.
Disfrute de la entrevista realizada a Jon Montalban, una persona que desde niño le apasionó la música, tanto que fue considerado para una nominación a un Grammy Latino.
Héctor Hermosillo comparte con nosotros consejos acerca de la preciosa oportunidad que tenemos los papás de moldear la vida de nuestros pequeñitos y el breve tiempo que están con nosotros. ¿Cómo debemos de aprovechar esa oportunidad?
Michel y su madre Ericka pasaron momentos de angustia cuando él se enfermó, hasta que Operación Bendición le dió los medicamentos que ellos tanto necesitaban.
"No sé porque continuas adorando y clamando al Señor”, dice la voz impaciente. “Dios no te ama. Si lo hiciera, te bendeciría con hijos. Seguramente pecaste mucho para ser estéril, y no te estás volviendo más joven”.
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María Inés: Me casé bien ilusionada, enamorada, de un hombre que desgraciadamente era drogadicto.
Económicamente estábamos bien, nos fuimos a Colombia, allá nació nuestro primer hijo. De todas maneras él siguió igual mucho más con sus vicios.
Nos vinimos a Chile y acá habíamos tomado la decisión de que cada uno por su lado. Pero con insistencias decidimos seguir juntos.
Y una nueva oportunidad se les presentó en Argentina donde nació su segundo hijo. La adicción del esposo aumentó y María Inés soportó más maltrato físico y psicológico. Finalmente volvieron a Chile.
María: Seguí con él, quedé embarazada de mi tercer hijo, traté de seguir insistiendo, de que él cambiara, desgraciadamente no fue así.
Y la situación empeoró. El forzó a su esposa, y la embarazó de un cuarto hijo. Finalmente la abandonó. María Inés, desesperada, buscó la ayuda de unos amigos cristianos.
Sergio: Lo único que deseaba María Inés es no continuar en esta vida. Quería irse de este mundo como en un sueño y no volver a despertar más.
Isabel: La idea de ella siempre fue “si no están todos juntos, mejor no estar”. Y oramos por ella, y entregamos las cargas de ella al Señor.
María: Abrí mi corazón, recibí a Cristo, oraron por mi, y me sentí mucho mejor.
Sergio: Aceptó al Señor en su corazón y conjuntamente con ello, se empezó a encaminar en las cosas del Señor hasta el día de hoy.
María: Fue un cambio en mi vida. Un cambio demasiado notorio, demasiado grande. Mis cosas comenzaron a cambiar. Comencé a sentir a Dios en mi cuerpo. Era como decir no te preocupes, ya esto terminó. Y ahora si viene tu paz, tu tranquilidad; vamos a salir adelante.
Y así, con la fuerza de su fe en Jesús, María Inés decidió salir adelante con sus cuatro hijos. Sin la posibilidad de encontrar un trabajo debido a sus responsabilidades maternales, oró pidiendo dirección.
María: Entonces, ¿Señor que hago? Dame una habilidad para poder yo sacar a mis hijos adelante. Y comenzamos con mi mamá: “hagamos un quequito, hagamos empanadas, que se yo cosas caseras, productos caseros, pan amasado”, y salir a la calle a vender con mis hijos. Y gracias a Dios ha tenido fruto, clientela. Y bueno, todo se lo debo a Dios. En realidad fue lo que me levantó.
Abandonada por su esposo, María Inés, ha tendido que ser madre y padre para sus hijos.
María: Todos los días me levanto a las seis y media, y con harta energía prendiendo la luz: “ya hijos, ya a bañarse, listos”, desde el más chiquitito de cuatro años hasta el de 13, “ya al colegio, a prepararse al colegio, ya”, y Señor Jesús, muchas gracias porque nos dio la posibilidad de tener un día más de vida, junto a mi familia y a mis hijos.
Isabel: Ahora es una persona nueva, distinta; ha cambiado su rostro, se ve feliz. Inclusive en los tiempos de cuando ella estaba con su esposo nunca le vi con la fuerza y el ánimo que tiene ahora.
Sergio: La veo con ganas de vivir, la veo segura, no la veo temblando, no la veo desequilibrada, la veo una persona con ánimo.
María: Yo quería tirar la toalla y decir no, no más; yo no puedo con esto. No puedo más. Sin embargo me di cuenta que existe una luz, y esa luz se llama ¡Señor Jesús! Todo se lo debo a él, todo se lo debo a mi Dios.
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