Como el pelo de un bebé
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Norma Castellanos vivió una infancia marcada por el abandono y la desolación. Esto la llevó a crisis depresivas y un descuido de su propia vida y autoestima.
Disfrute de la entrevista realizada a Jon Montalban, una persona que desde niño le apasionó la música, tanto que fue considerado para una nominación a un Grammy Latino.
Héctor Hermosillo comparte con nosotros consejos acerca de la preciosa oportunidad que tenemos los papás de moldear la vida de nuestros pequeñitos y el breve tiempo que están con nosotros. ¿Cómo debemos de aprovechar esa oportunidad?
Michel y su madre Ericka pasaron momentos de angustia cuando él se enfermó, hasta que Operación Bendición le dió los medicamentos que ellos tanto necesitaban.
"No sé porque continuas adorando y clamando al Señor”, dice la voz impaciente. “Dios no te ama. Si lo hiciera, te bendeciría con hijos. Seguramente pecaste mucho para ser estéril, y no te estás volviendo más joven”.
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Andrea Rusell era una niña saludable con cabello muy tupido, pero a los dos años, su cabello se le empezó a caer, a los 4 años, ya estaba totalmente calva.
Andrea: Siempre recuerdo haber sido calva. Y a los 4 años, mamá me dijo que teníamos que ir a la cita con un doctor y yo le dije que no quería ir, que prefería ir a las chicas exploradoras, y ella dijo, “si a ella no le importa, estonces bien”.
A Andrea le diagnosticaron alopecia, que es una enfermedad incurable del sistema inmunológico, los pacientes son generalmente saludables, pero sus cuerpos no producen vellos.
Andrea: Tenía pelucas, eran pelucas tejidas y tenía que usar cintas adhesivas dobles para mantenerlas pegadas, pero ah, se veían falsas, parecían de disfraces de noche de brujas.
A Andrea nunca le molestó su condición.
Andrea: En mi mente sólo pensaba, “bueno, nadie lo sabe, llevo peluca, y nadie se da cuenta”.
Como era una gran jugadora del hockey, Andrea decidió usar una bandana cuando jugaba en su equipo de secundaria.
Andrea: Se me notaba a leguas, pero de nuevo, no era una gran cosa para mí, pero realmente no me daba cuenta de que era algo tan importante tener 16 años y andar por ahí calva.
Andrea siguió jugando hockey en la universidad de Louiville. Un día en agosto, ella iba caminando por el gimnasio después de las prácticas, y un extraño le habló.
Andrea: Oí una voz detrás de mí que me dijo, “disculpe, señorita” y me di la vuelta.
Greg: Creí que sufría de cáncer y sentí compasión por ella.
Andrea: Y le expliqué que no tenía cáncer que era alopecia y que no era gran cosa, y el me dijo, “bueno, Dios cree que el cabello es importante también… ¿no te importa si oro?”. Entonces se sacó los guantes, y es algo que aún recuerdo tan vividamente porque nunca antes nadie me había impuesto las manos, ni tampoco habían orado por mi cabello.
Poco después, las compañeras de Andrea notaron que le crecían sus pestañas… pero no paró ahí…
Andrea: A finales de octubre, era ya tan obvio, digo, lo tenía en toda la cabeza, como el pelito de bebé, como algodón. Y seguía creciendo y regresé a verlo, se llamaba Greg, y quería decirle, “sigue orando”.
Dios respondió a las oraciones de Andrea y de Greg por sanidad.
Andrea: Sabes, pensamos en eso como, “vaya milagro” pero luego, cuando me detengo a pensar, creo que Dios dice, “Andrea, yo cree todo tu cuerpo, cómo podría, claro que puedo hacer crecer tu cabello”. Me encantan los pelitos que me salen que seguro le molestaran a los demás pero para mi es lindo por es obviamente nuevo cabello que me sale.
Actualmente, Andrea es entrenadora en una secundaria cristiana en Louiville, y a diferencia de muchos de nosotros, a ella le encantan esos días de cabello incontrolable.
Andrea: Mis muchachas del hockey son bellas, a las que entreno, ellas me traen lazos de plástico que yo me pongo en el cabello, y les parece increíble, tengo normalmente un rizo como banana, el cual es mi favorito porque se parece al de mamá. Ella siempre me dice que me lo peine, que me lo tengo que peinar mucho, pero como no tiene ni un año, y los niños de un año tienen el pelo parado así que todos tienen que tener paciencia. Pasar 21 años sin o 20 años totalmente calva y que luego crezca es totalmente significativo.
Greg: Dios sigue sanando hoy y si solo se lo pides el te dice, “no lo tienes porque no lo pides”.
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Comentarios
De verdad Dios es grande!!!
Me dio escalofrios escuchar a Andrea y a Greg, especialmente cuando dice que los milagros hay que pedicelos
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