Buscador

Club 700 Hoy en Enlace

historiaNorma Castellanos vivió una infancia marcada por el abandono y la desolación. Esto la llevó a crisis depresivas y un descuido de su propia vida y autoestima.

VER MAS...

invitadoDisfrute de la entrevista realizada a Jon Montalban, una persona que desde niño le apasionó la música, tanto que fue considerado para una nominación a un Grammy Latino.

VER MAS...

hectorHéctor Hermosillo comparte con nosotros consejos acerca de la preciosa oportunidad que tenemos los papás de moldear la vida de nuestros pequeñitos y el breve tiempo que están con nosotros. ¿Cómo debemos de aprovechar esa oportunidad?

VER MAS...

obMichel y su madre Ericka pasaron momentos de angustia cuando él se enfermó, hasta que Operación Bendición le dió los medicamentos que ellos tanto necesitaban.

VER MAS...
articulo"No sé porque continuas adorando y clamando al Señor”, dice la voz impaciente. “Dios no te ama. Si lo hiciera, te bendeciría con hijos. Seguramente pecaste mucho para ser estéril, y no te estás volviendo más joven”. VER MAS...

Puestos los ojos…

Valoración de los usuarios: / 3
PobreEl mejor 

Pompeyo Orea venía de una familia de exitosos comerciantes de la construcción en México, pero aquella noche estaba a punto de descubrir que otra industria había puesto los ojos en él y en su hermano.

Pompeyo: Lo primero que nos dijeron, “ya se los cargó la tristeza”. Miren lo que se trata, es un secuestro, si su papá colabora y da lo que le pidamos, no va a haber ningún problema, todo va a salir bien, pues así que estén tranquilos, les tocó y pues ni modo.

Mientras los obligaban a caminar por parajes desconocidos, Pompeyo dejó de prestarle atención a las amenazas de muerte que recibían a cada instante, sus pensamientos estaban en otro lugar, repasando su vida.

Pompeyo: Yo quería tener bienes, quería tener un buen carro, que a mis hijos nos les faltara nada, o sea, comodidades. Era tanto el afán que yo tenía por superarme en el negocio de mi padre que olvidaba mi familia y otras cosas. Yo trabajaba tanto que cuando llegaba a la casa, llegaba cansado, irritado, enojado y eran peleas constantes con mis hijos, con mi esposa.

Rosalba: Nada más llegaba todo irritado, ni hablábamos ni platicábamos y a dormir.

Ahora, tampoco podía platicar. No porque no quisiera, sino porque no se lo permitían. Y con el paso de los días, las condiciones del cautiverio empeoraron.

Pompeyo: Después del tercer día llegamos y empezó a escasear el alimento, llegó una ocasión a comernos una mazorca de la que por ahí cortaron, la asaron y toda quemada, con el hambre, tú dices, te permaneces o mueres.

La muerte parecía ser una decisión que los secuestradores podían tomar en cualquier momento, especialmente cuando comenzaban a perder la paciencia.

Pompeyo: Ellos nos decían, “a lo mejor hoy se van, si se hizo el negocio, pues a lo mejor hoy se van”. Lo cual transcurrieron varios días y no sucedía. El día 8, y dijeron, “saben qué, su papá se pasó, trajo la judicial y no se llevó a cabo el negocio. A lo mejor lo que este señor quiere, es que le empecemos a mandar cuerpos para que vean que es en serio”. Yo pensé que ya no regresábamos, yo pensé que era lo último que teníamos que vivir.

Pompeyo pensó que ya no tardarían mucho en cumplir sus amenazas y decidió prepararse para el final.

Pompeyo: En ese momento yo le dije al Señor, que si me tengo que ir de esta vida, te pido que me perdones todos mis pecados, todas mis faltas, todo el mal que hice a mi esposa a mis hijos, a mis padres, y le dije, si tengo que morir, permíteme llegar contigo, perdóname, perdóname todo lo que he hecho; te abro mi corazón y entra a él.

Al depositarse en las manos de Dios, entendió que algo estaba cambiando, sus manos seguían atadas, pero una parte de él se había liberado.

Pompeyo: Esa paz que no había conocido, ni con todo el dinero, ni con el carro, ni con nada, solamente en ese momento cuando yo le entregué mi corazón a Dios. El temor se fue de mi vida así.

Al cabo de diez días de cautiverio, Pompeyo y su hermano recibieron la noticia de su liberación. Aunque la liberación lo lleno de alegría, su mayor felicidad estaba por venir.

Pompeyo: Empecé a ver las cosas de diferente manera, empecé a valorar a mi esposa, a mis hijos, la comida, el agua, empecé a valorar todas las cosas, y le di menos importancia a las cosas que antes me producían ser más afanado.

Hoy, Pompeyo y su esposa Rosalba comprenden el verdadero valor de la libertad...
Rosalba: Éramos muy materializados, nada más; lo que nos importaba era tener lo material, entonces cuando mi esposo regresa, valoramos todo y no nos importa lo material. Fue cuando realmente comenzamos a conocer al Señor.

Quizás Pompeyo no recuerde dónde estuvo secuestrado, pero jamás podrá olvidar las valiosa lección que esta experiencia le dejó.

Pompeyo: Tenemos problemas, seguimos teniendo problemas, pero ahora tenemos un Dios que es más grande que mis problemas. Y que puede estar conmigo en el momento más difícil, sea cual sea el momento, y eso me anima a seguir adelante, me motiva y me llena de paz sobre todo.

Addthis

Comentarios  

 
0 #2 ricardo chiesa 26-07-2011 18:32
Muy buena decision de arrepentimiento y cambio de actitud, verdaderamente elegiste lo mejor ahora estas en manos de un gran Padre que pase lo que pase siempre estarà con vos!
Dios les bendiga
Citar
 
 
0 #1 nayeli 09-06-2011 20:18
GRAN HOMBRE Y GUERRERAO que dejo hueya en este mundo!!!! se que estas gozando junto a nuestro Dios!!! BENDICENOS DESDE AQUELLAS ALTURAS!!!
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Login Form