Una vida diferente
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Norma Castellanos vivió una infancia marcada por el abandono y la desolación. Esto la llevó a crisis depresivas y un descuido de su propia vida y autoestima.
Disfrute de la entrevista realizada a Jon Montalban, una persona que desde niño le apasionó la música, tanto que fue considerado para una nominación a un Grammy Latino.
Héctor Hermosillo comparte con nosotros consejos acerca de la preciosa oportunidad que tenemos los papás de moldear la vida de nuestros pequeñitos y el breve tiempo que están con nosotros. ¿Cómo debemos de aprovechar esa oportunidad?
Michel y su madre Ericka pasaron momentos de angustia cuando él se enfermó, hasta que Operación Bendición le dió los medicamentos que ellos tanto necesitaban.
"No sé porque continuas adorando y clamando al Señor”, dice la voz impaciente. “Dios no te ama. Si lo hiciera, te bendeciría con hijos. Seguramente pecaste mucho para ser estéril, y no te estás volviendo más joven”.
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Silvana veía desde pequeña cómo se peleaban sus padres. Ellos se separan y cada uno forma una nueva familia.
Silvana queda con sus hermanas y su abuela, se llena de odio hacia su madre por tener otro hombre y comienza a llenar con drogas y alcohol la soledad que sentía.
Cuando comenzó todo... yo veía cómo se peleaban mis padres, papá quería matar a mi madre cuando descubrió que ella estaba con otro hombre...
Papá se muda, se va de mi casa, mi mamá se va con otro hombre y entonces ahí comenzó todo, yo quedé con mi abuela y comencé a sentirme sola, la tristeza siempre estaba en mi corazón, el odio. Estaba enojada con mi madre por lo que había hecho, comencé a odiarla, no la podía ver, ella muchas veces iba a visitarnos y yo me iba de mi casa, la despreciaba, no le hablaba, no quería saber nada con ella.
Comencé a tomar mis propias decisiones cuando mis padres se fueron y eso me llevó a hacer todo lo que yo quería en ese momento, la única que más o menos se preocupaba era mi abuela pero tampoco me ponía límites, la que decidía era yo...
Estaba triste, comencé a alcoholizarme porque intentaba llenar eso, comencé a drogarme, buscaba pastillas para tomar con alcohol y así empezar a calmar eso que no entendía, estaba como enojada todo el tiempo. Y bueno, tenía una amiga en ese momento que era la que también tomaba conmigo así que yo muchas veces tomaba pastillas y no le decía y después iba a tomar alcohol así que eso generaba un efecto de droga en mi cuerpo que trataba, era como que me “aliviaba” todo lo que sentía pero no aliviaba nada, porque después era peor.
Siempre estaba tratando de hacer algo diferente para ocupar mi tiempo, no me importaba si no dormía, un día tomé más pastillas de lo habitual y me dormí por 24 horas, mi abuela no sabía que hacer, trataba de despertarme hasta que decidió llamar a mi papá, él viene y me tiró unos billetes, me dejó dinero tratando de solucionar el problema, intenté despertarme como pude, salí caminando, mi abuela me dijo “¿a dónde vas?” yo no le contesté, ella estaba muy preocupada, yo no me sentía bien, estaba mareada y entonces, ella me siguió hasta que yo llegué a la casa de mi amiga.
Mi amiga no era cristiana pero su mamá nos hablaba a las dos del Evangelio, todos los días ella iba a la Iglesia y antes de irse nos daba un beso, nos decía “Dios te bendiga” y a mi recuerdo que me abrazaba y me decía “Jesús te ama” y ese abrazo era tan especial que hasta el día de hoy lo puedo recordar porque me impartía el amor que ella tenía, por conocer a Dios, inclusive mi amiga se enojaba porque ella no quería saber nada y se molestaba cada vez que su mamá me invitaba a mí, pero yo estaba tan mal, me sentía tan sola, estaba tan triste, no sabía qué hacer con mi vida, tenía ganas de morirme, no quería saber nada, hasta que un día dije “bueno, voy a ir, voy a probar, voy a ver qué es lo que se siente en ese lugar” y fui hasta la Iglesia...
Estaba el orador y en un momento invitó a las personas que iban por primera vez a acercarse y repetir unas palabras, y yo recuerdo que lo hice, cerré mis ojos y le dije a Jesús que entrara en mi corazón, que cambiara mi vida, que quitara el odio, que me perdonara de mis pecados porque realmente lo necesitaba, era una necesidad dejar que Jesús entrara en mi corazón.
Cuando hice esa oración y dejé entrar a Jesús realmente sentí el amor de Dios, hoy lo amo, sé que amo a Dios con todo mi corazón y que Él me ama a mí.
Lo primero que hice fue buscar a mi madre, mi mamá quedó sorprendida, me acuerdo que ella no entendía, ella decía “¿qué estás haciendo?” se alegró, lloraba, nos abrazamos, yo le dije que la quería, que la perdonaba, Dios hizo no sólo que dejara de odiarla sino que también comenzara a amarla con su nueva vida, no sólo odiaba a mi madre sino también a mi padrastro porque yo decía que él tenía la culpa de que mis padres se habían separado, el tomar la decisión de perdonar a mi madre y a mi padrastro, me dio una nueva vida. Antes vivía sola con mi abuela y hermanas y hoy en día vivo en familia.
Me doy cuenta que en todo este tiempo, Jesús cambió mi vida porque ya el deseo de morir quedó atrás, la tristeza quedó atrás, el odio quedó atrás, eso cambió, eso ya no forma parte de mi vida ni de mi corazón.
Hoy en día me congrego en una Iglesia en Uruguay, trabajo en las oficinas de la misma, soy líder de un grupo de jóvenes, les hablo de lo que Dios hizo en mi vida y de esa forma les ayudo a que no cometan los mismos errores que yo cometí. Ahora ya no salgo más por las noches a bailar y a emborracharme sino que encontré una nueva forma de danzar, formo parte del grupo de danzas de la Iglesia.
Hoy soy feliz, mi vida es totalmente diferente y tener a Jesús en mi corazón no lo cambio por nada.
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