Historias de Vida
Soñar de nuevo
Soñar de nuevo

Para Natalia Perález de Argentina, desde niña la relación con su papá y toda su familia era muy buena, pasando con él todos los momentos disponibles en compañía de sus hermanas, despidiéndose cada noche antes de irse a dormir.
Pero un día Natalia Perález di Rosa, de Argentina, se durmió antes de que su padre llegara a casa y no pudo darle el beso de todas las noches, y a la mañana siguiente la familia recibe la noticia de que habían asaltado a su padre dándole un balazo que lo llevó a la muerte.
A la mañana que me desperté y a él lo habían asaltado, provocándole la muerte. Su familia asistió al funeral, para Natalia se rehusó a ir, para no enfrentarse a la realidad.
En los días siguientes, Natalia recordó que la noche anterior no lo había saludado, entonces eso llevó atrajo sobre ella un peso encima, al sentir que su papá no sabía que lo amaba y se había ido, sin tener la oportunidad de decírselo.
Su madre entró en un choque emocional por casi un año que por momentos desconocía a sus propios hijos. Eso era difícil para una niña de 7 que se le había muerto el padre. Toda esta vivencia hizo de Natalia una niña sin expectativas
Constantemente hubo dos situaciones que le atormentaban: soñar que su mamá se iba a morir en cualquier momento y después sentir que ella iba a morir, eso la hizo no soñar con un futuro
Luego de dos años la mamá de Natalia se vuelve a casar, con un hombre que fue muy bueno con ellas, pero en el corazón de Natalia se ubicaron los sentimientos en conflicto al sentirse que olvidaba a su padre por querer a esta nueva persona.
Toda la familia intentaba ser feliz pero Natalia seguía con sus conflictos hasta que a sus 16 años la invitan a un campamento y ahí escuchó hablar de Dios y de cómo él podía sacar el dolor de su corazón y transformarlo en sueños y alegrías.
Tras escuchar una charlar, esta persona le ayudó de alguna manera a poder dejar que Dios llenara todas esas carencias y vacío. Orando a Dios, ella le permitió que la sanara y que dejara ir al pasado que tanto dolor le traía, al mismo tiempo que sentía el amor de Dios.
Cuando Natalia volvió del campamento, su sonrisa demostró el cambio en su interior, ahora tenía más ganas de vivir, y sus pensamientos cambiaron a tal punto que después se casó, ahora está esperando un hijo y tiene más expectativas sobre la vida, sobre lo que Dios le puede dar.
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