Cuidando a la familia

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historia

Cuidar a su esposa e hijos era su meta principal, tal como le había enseñado su padre. Así que Gustavo Lima, de Argentina tenía muy claro cuál era su objetivo, aunque sus constantes viajes lo hacían estar lejos de su hogar.


Su carrera como músico comenzó a despegar así que los compromisos sociales fueron incrementando al punto que eso hizo que se tuviera que ir a vivir junto con su familia a Estados Unidos y en 1993 se quedaron a vivir en Los Ángeles, California.

Así que Gustavo decidió ser productor y escritor para estar más tiempo con su familia, entonces llegó el momento de invertir en el negocio, por lo que muchos nuevos instrumentos llegaron, incluso un carro nuevo.

Eso se tradujo en una decisión peligrosa para la familia, ya que Gustavo consiguió todo por medio de créditos y cuando llegaban las cuentas había que dedicarla más tiempo al trabajo para producir más dinero y menos tiempo invertido en la familia. Esto los llevó al momento en que Gustavo y su esposa Andrea solo trabajaban para pagar las deudas, sin disfrutar a sus hijos.

Los constantes viajes de Gustavo hicieron que la comunicación en el matrimonio fuera distancia por teléfono, enfriando rápidamente toda la relación y empeorando la situación hasta que se puso en marcha el proceso de divorcio.

En la compañía donde trabajaba Andrea su compañero, el artista Carlos Fernández, conocido como Rabito, le habló acerca de cómo Dios podía sanar su hogar, a sus hijos y a su matrimonio, pero que debía abrirle primero el corazón a Cristo. Entonces Andrea hizo una oración para que el Señor entrara a su vida y desde ese momento tuvo la paz que siempre quiso, sabiendo que algo especial había pasado. Ahora Andrea deseaba compartir su alegría con Gustavo, así que sin deseo de hacerlo, Gustavo asistió a la iglesia con Andrea.

Desde el primer momento, Gustavo notó que las personas ahí adentro eran diferentes y con una sonrisa en el rostro, además de que admiró el grupo de música y de cómo alababan a Dios. Pero el impacto real llegó cuando el predicador comenzó a hablar y Gustavo sintió que esas palabras atravesaban su corazón: la invitación a tener una vida feliz con Dios estaba presente porque ya Jesús había pagado el precio en la cruz, entonces Gustavo accedió a decir una oración arrepintiéndose por sus pecados y entregándole su vida por completo a Jesús, ahí llegó la paz a su vida.

Dios empezó a restaurar a la familia. Toda intención de divorcio desapareció y la felicidad al fin se hizo presente.

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