- Fuerza para perdonar
- FUNKY - "De Ahora en Adelante"
- Mercados en México

¿Crees que sea posible perdonar la infidelidad? Lucila de Medina, en Ecuador, tuvo que hacerse esa pregunta cuando descubrió que su esposo se había involucrado con otra mujer. Su matrimonio tambaleaba, su esperanza estaba casi perdida, pero encontró la respuesta justo a tiempo.
VER MAS...
Luego de cuatro años Funky regresa no solamente con disco nuevo, “Reset” sino con un libro. Disfruta de la entrevista que le realizamos en el Club 700 Hoy.
En nuestra sociedad moderna, los centros comerciales parecen haberse convertido en los lugares preferidos de entretenimiento de las personas. Pero aun así, los mercados se resisten a morir y ofrecen muchas opciones para pasar un buen rato.
En el camino correcto
Buscador
Club 700 Hoy en Enlace
- Fuerza para perdonar
- FUNKY - "De Ahora en Adelante"
- Mercados en México

¿Crees que sea posible perdonar la infidelidad? Lucila de Medina, en Ecuador, tuvo que hacerse esa pregunta cuando descubrió que su esposo se había involucrado con otra mujer. Su matrimonio tambaleaba, su esperanza estaba casi perdida, pero encontró la respuesta justo a tiempo.
VER MAS...
Luego de cuatro años Funky regresa no solamente con disco nuevo, “Reset” sino con un libro. Disfruta de la entrevista que le realizamos en el Club 700 Hoy.
En nuestra sociedad moderna, los centros comerciales parecen haberse convertido en los lugares preferidos de entretenimiento de las personas. Pero aun así, los mercados se resisten a morir y ofrecen muchas opciones para pasar un buen rato.
Artículos relacionados
Luego de sufrir abuso por parte de un familiar cuando era un niño, Julio albergó ira en su corazón la cual más adelante y la convirtió en odio, que lo llevaría a ser narcotraficante.
A Julio Cesar se le advirtió que tuviese cuidado con los peligros que existían de la puerta para afuera pero nunca le advirtieron de los peligros que había de la puerta para adentro en su propia casa.
¿Cómo pudo un niño tímido y cariñoso como Julio Cesar García cambiar así?
“Fue un pariente cercano, vivía en la casa, tenía la maña de estarme manoseando, de estarme ahí metiendo mano y cuanta cosa, a mí, yo lo detestaba. Yo no tenía la confianza con qué decirles a mis padres que lo que me había pasado”.
El odio en su corazón engendraría una gran agresividad. Nunca más volverían a humillarlo sin pagar el precio.
“Yo trataba de llamar la atención con otra gente, a lo mejor de agarrarme con una persona más grande que yo, me meto en eso de los cholos, del movimiento del Sector 13, y empiezo a caminar en pandillas”.
Julio llamaría la atención no solo de otros jóvenes, sino de los cabecillas del narcotráfico local.
Rápidamente aprendió los secretos de los traficantes de drogas, incluyendo sus costumbres más oscuras.
“La muerte había veces que llegaban a la casa a catearnos la federal, o la judicial, o en ese tiempo los ciados, llegaban y nos cateaban y estaba la droga abajo de la muerte y cateaban de pies a cabeza con perros y todo y no encontraban la droga.
Pero aquella imagen no podría protegerlo de otros riesgos. Antes de que pudiera darse cuenta, ya era un adicto fuera de control.
“Empiezo a ver cómo demonios empiezan a salir de las paredes, eran sombras grandes, eran como de tres metros, y empiezo a ver francotiradores, y empiezo a ver este. Empecé a sentir un pánico que empiezo a correr en la calle a plena luz del día tapándome la cara, gritando: “No me maten”. Pateando puertas, o sea, aquella gente me veía como un loco”.
Los reclamos de Julio eran en vano. La imagen no le respondía. La que no se cansaba de hablarle era su madre.
“Entonces en una ocasión llega y me abraza y me dice que Jesús me podía cambiar. “¿Sabes qué hijo?, aquí está la solución a tus problemas: Jesucristo” y yo la verdad es de que no le creo, yo la verdad yo le dije que no creía en eso”.
Aunque no estaba muy convencido, decidió visitar un sitio donde se hablaba de Dios.
Y le dicen: “Oye amigo, ven”, y le dije: “¿Qué?, ¿qué desea?” “Te invito a que pases, mira, Jesús te ama”. Yo en ese momento pues si me sentí muy mal, me sentí, me sentí miserable, dije: “Pues bueno, o sea yo no soy hijo de Dios porque yo siempre le digo que voy a cambiar, pero yo no cambio. Que me empiezan a abrazar todos, todos, yo estaba mugroso, hasta apestaba horrible como un perro muerto”.
“Yo le dije a Jesús que si Él era el verdadero hijo de Dios, que si Él era Dios que me cambiara, que yo ya no quería ser así, que yo iba a entregar el último día de mi vida a Él pero que me cambiara. Ya no quería ser ese hombre malo, quería ser libre”.
Con los días, Julio descubriría que aquella oración había sido escuchada.
“De alguna manera fue algo sobrenatural que yo dejé de drogarme de un día para el otro, yo ya no era como antes, que me dejaba de drogar un día y sentía las calenturas, el vómito”.
Julio rompió con todos los vicios y más.
Los días de drogadicción y pandillas son solo un recuerdo. Ahora disfruta de su familia y de sus amigos.
“Hay mucha gente que dice en el mundo hay muchos caminos, pero para abrir una puerta no más, no más se necesita una llave y así es para entrar a la presencia de Dios, nada más hay un camino y ese, el único camino es Cristo”.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.