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Club 700 Hoy en Enlace
- Fuerza para perdonar
- FUNKY - "De Ahora en Adelante"
- Mercados en México

¿Crees que sea posible perdonar la infidelidad? Lucila de Medina, en Ecuador, tuvo que hacerse esa pregunta cuando descubrió que su esposo se había involucrado con otra mujer. Su matrimonio tambaleaba, su esperanza estaba casi perdida, pero encontró la respuesta justo a tiempo.
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Luego de cuatro años Funky regresa no solamente con disco nuevo, “Reset” sino con un libro. Disfruta de la entrevista que le realizamos en el Club 700 Hoy.
En nuestra sociedad moderna, los centros comerciales parecen haberse convertido en los lugares preferidos de entretenimiento de las personas. Pero aun así, los mercados se resisten a morir y ofrecen muchas opciones para pasar un buen rato.
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Cuando se trata de pelar plátanos, Daniel y sus hermanos son los mejores en Zacapa, Guatemala. Ellos son expertos en el manejo del cuchillo para ayudar en el negocio de su madre.
Daniel nos cuenta, “Me gusta, arrancarle la cáscara. Pelar cincuenta plátanos se lleva una hora lo menos. Y siempre me junto las manos con la leche, eso es divertido porque cuesta lavarse las manos. Y a veces mi mamá me deja ayudarle a raspar, a freír. Eso es lo que me gusta, porque así también puedo ayudarle yo, porque si no le ayudo a pelar, no hay nadie más que la ayude”.
Alicia es una madre soltera. Su marido la abandonó hace seis años. Ella sostiene a sus tres hijos vendiendo plátanos fritos en bolsas de plástico en una terminal de autobuses situada a varios kilómetros, lejos de su casa.
A veces ella tiene que dejar a los niños solos, en una vivienda precaria construida con adobe, donde un gran agujero en la pared constituía un peligro para los niños.
Un día que llovió mucho la pared se humedeció y explotó, cayendo encima de las camas. Alicia no gana lo suficiente como para poder reparar la pared que quedó con un gran hoyo.
En esas ocasiones, Daniel, de once años de edad, es la única protección para sus hermanitos hasta que su madre llegue a casa.
Alicia recuerda, “Pues yo cuando salgo a trabajar, yo quisiera que el tiempo se fuera volando porque yo lo que necesito es estar con mis hijos en la casa.”
Daniel también sufría por esta dificultad, él nos comenta, “Y a veces me llaman mis amigos para ir a jugar, y yo les decía que no, porque tenía que cuidar a mis hermanos, por el hoyo. Tenía miedo que si los dejaba solos, se podían golpear. Un día pensé que “¿Por qué mi mamá no arreglaba eso?” Tal vez no tenía dinero.”
Operación Bendición supo acerca de este riesgo potencial y decidió ayudar. Contrató a unos albañiles locales para reconstruir el muro que había caído y asegurar la casa con bambú y otros materiales resistentes.
Alicia tiene ahora más productos para vender, con la oportunidad de hacer dinero rápido y con menor esfuerzo. Eso también significa que tendrá más tiempo en casa con sus hijos. “No tengo palabras ni nada cómo agradecerles, pero gracias a Dios, que hay un Dios, que Él no se olvida de uno.”
Daniel está muy agradecido y comparte estas palabras con nosotros, “Gracias Operación Bendición por mi casa. Está más bonita que antes.”
Después de pelar plátanos, Daniel ahora se divierte con sus amigos.
